Parábola de los deudores



En esta parábola de los deudores se hace referencia a lo importante divino y vital de perdonar , de actuar como lo hizo Jesucristo, en misericordia, en humildad, en bondad, en amor puro, propio y por el prójimo. Si bien el siervo le debía muchísimo al Señor, ante la sentencia de ser vendido junto a sus familiares, el siervo se rehusó y le suplicó por una oportunidad para que, con paciencia, el Señor esperara que él le pagara todo.

Enseñanza de la Parábola de los Deudores

Fue ante esta súplica que el Señor cedió y le perdonó esa deuda, concediéndole libertad y lo más liberador e importante: el perdón. Aun así, aun tan privilegiado, el siervo, al encontrarse con uno de sus consiervos que le debía, le exigió que le pagara, y fue ahí que el pobre siervo cayó a sus pies y le suplicó, tal y como el siervo había hecho con el Señor, que por favor tuviese paciencia y él le pagaría todo. Sin embargo, el siervo se negó, y entonces, lo encarceló hasta que le pagara la deuda.

Sus consiervos observaron la situación, y lamentándolo, fueron hasta el Señor y le contaron todo. Al estar enterado, el Señor llamó al siervo y le cuestionó, haciéndolo reflexionar y recapacitar, que si él mismo le había perdonado la deuda cuando este le suplicó, ¿Por qué no haría él ahora lo mismo ante su consiervo? ¿Qué le impidió compadecerse de su prójimo? ¿Por qué no seguir el ejemplo e inspiración del Señor en sus acciones? Entonces el Señor lo entregó enfurecido a los verdugos para que pagara lo que debía, lo que fue su merecido después de haber sido perdonado, y haberse visto en una situación similar solo que ahora como el juez, y ser incapaz de reaccionar desde la misericordia, el perdón y la solidaridad, sino todo lo contrario.

Reflexionemos sobre la Parábola de los Deudores

Se dice al final de la parábola de los deudores que ‘’Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón[e] cada uno a su hermano. ’’ Lo que nos debe llevar a reflexionar. ¿Realmente cuando perdonamos, lo hacemos de corazón? …En un caso similar, ¿cómo actuarías tú? ¿Eres realmente compasivo con aquel que te suplica el perdón? ¿Te llena más que te supliquen y castigar que conceder el perdón y una nueva oportunidad? Es importante que nos revisemos constantemente.

El ego es el peor enemigo de los seres humanos, y nos aleja de nuestra esencia; de seres solidarios, de seres de amor, de paz, de bondad, que reflejan a Dios en su corazón. Cuídate de estos tropiezos, cuídate de la soberbia, del orgullo, de esos males que sólo te alejan de ti y de nuestro Señor.

En cambio, mantente del lado bueno, sé el reflejo de la bondad e inspira a otros a actuar como tú, a través de tu ejemplo, más allá de tu predicación y palabra. Cobíjate en su enseñanza, aférrate a sus lecciones y verás que al final, siempre debes tomar la decisión correcta, porque siempre, eso será entre Dios y tú.

Versículos de la Parábola de los Deudores:

Mateo 18:23-35

23.Por eso, el reino de los cielos puede compararse a cierto rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.

24 Y al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.

25 Pero no teniendo él con qué pagar, su señor ordenó que lo vendieran, junto con su mujer e hijos y todo cuanto poseía, y así pagara la deuda.

26 Entonces el siervo cayó postrado ante él, diciendo: “Ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré.”

27 Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, y lo soltó y le perdonó la deuda.

28 Pero al salir aquel siervo, encontró a uno de sus consiervos que le debía cien denarios , y echándole mano, lo ahogaba, diciendo: “Paga lo que debes.”

29 Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le suplicaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo y te pagaré.”

30 Sin embargo, él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

31 Así que cuando vieron sus consiervos lo que había pasado, se entristecieron mucho, y fueron y contaron a su señor todo lo que había sucedido.

32 Entonces, llamándolo su señor, le dijo: “Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste.

33 “¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?”

34 Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía.

35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano.

Esperamos haberte ayudado un poco a entender y conocer mas acerca de la Parábola de los deudores.

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