La Parábola de La Fiesta de Bodas



Para muchas personas es difícil creer como Jesús fue capaz de llevar las enseñanzas de su padre Dios a cada rincón de la tierra, y como el impacto se encuentra dentro de la sociedad, no sólo a los plebeyos sino hasta los reinos terrenales que se creían dueños y señores de todo lo que su mirada pudiese alcanzar, de la que parte el principal error la soberbia.

Dios se hace presente

Dios el creador hace el llamado de la salvación, pero la sociedad enfrentada entre sí por poseer el poder y dominio, se rehusaba a practicar acciones fraternales así sea con sus iguales, para efectos de categorías. Dentro de cualquier escrito de las enseñanzas de Jesús siempre se ha mantenido la idea del hombre para con todos debe mantener acciones de equidad, fraternidad, justicia y tolerancia, cosa que no era aplicada.

Pese a que en esta época no muchos adoptaban o pretendían seguir al que se hacía llamar el elegido, el hijos de Dios, habían muchos seguidores que apoyaban las enseñanzas de Jesús haciéndose llamar sus discípulos o aprendices que era los que profesaban los conocimientos de este para con los pueblos, fomentado la creencia en que el momento ya se acerca, del arrepentimiento y solo los que sean fieles, puros de alma para con el Padre serán elegidos para ir al Reino de los cielos, donde vivirán la llamada “verdadera vida”.

¿Cómo ser parte del Reino de los Cielos?

El reino de los cielos es el lugar sagrado, donde desde al nacer hay un lugar especial para cada persona, pero bien se sabe que al nacer ya se es pecador, por lo que las acciones que eso depara en la vida terrenal ha de ser subsanado por la pureza y devoción del corazón de la persona hacía con Dios guiados por Jesús.

Los que sean bienvenidos al reino de Dios, serán tratados como lo mismo, hijos dignos de su lugar, ya salvados donde es el momento de vivir en la paz del Padre, ya habiendo asumido los hábitos, los lineamientos y aprendizajes. El sufrimiento para Jesús no existía, este estaban al cociente de que la sociedad era cruel, el irrespeto era el día a día, donde el poder gobernaría ante cualquier cosa, quien ganase más seria el beneficiado.

Enseñanzas y reflexiones de La Parábola de La Fiesta de Bodas.

El mismo reino es considerado desde la siguiente parábola fiesta de Bodas, donde Un rey decide invitar a sus súbditos y sirvientes, pero tras la invitación, esta es rechazada por continuar estos con sus actividades comunes. El rey ya teniendo la boda preparada toma la acción de atentar contra estas instancias a través de muertes y maltratos. Aquí se evidencia como Dios es el único juez capaz de abrirle la puerta del Reino a cualquiera, pero más aún la injusticia de atentar contra poblaciones enteras por el rechazo de una invitación. Dios será el único capaz de fijar el mesías que debe ser Jesús, para ser seguido, sin embargo el mismo rey se tomó esta atribución.

La parábola de La fiesta de bodas versículos:

Mateo 22:1-14

Parábola de la fiesta de bodas

22  Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:

El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo;

y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.

Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios;

y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.

Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos.

Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.

12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció.

13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

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