Salmo 131



¿Cuál es el salmo 131?

1 Canto de peregrinación. De David.

Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor,

ni mis ojos se han vuelto altaneros.

No he pretendido grandes cosas

ni he tenido aspiraciones desmedidas.

2 No, yo aplaco y modero mis deseos:

como un niño tranquilo en brazos de su madre,

así está mi alma dentro de mí.

3 Espere Israel en el Señor,

desde ahora y para siempre.

Canto de peregrinación

El salmo 131 exhibe una de las más poderosas declaraciones de rendición hecha por hombre alguno para la hermosa y excelsa misericordia de DIOS, y quien más que el salmista David para exponer una vez más su deseo de hacer las cosas en bendición para engrandecer el reino y nombre de DIOS en su vida y en las personas a quienes impactaba. Vaya que este hombre quien tuvo que lidiar con el rechazo, la depresión, entre otras características en la juventud, se las vio totalmente difícil para mantenerse íntegro y con un corazón humilde y preparado para agradar al Padre eterno en cada una de las obras que le fueron encomendadas.

Hombre rindiéndose ante Dios en la iglesia

Es preciso decir que la lógica afirma que mientras el éxito económico y laboral se hacen presente en nuestras vidas, es posible que la arrogancia y la altivez se puedan hacer presentes, pero en el caso de David esta realidad paso a ser solamente una estadística establecida en el mundo que él estaba rompiendo, porque entendía que a mayor posición, mayor sería el compromiso que debía asumir como hijo del rey de reyes y señor de señores. No podía vacilar ni capitular ente sus enemigos, porque la gran verdad y poderío en la asignación que habían sido entregadas en sus manos era tan poderosa que no podía ser negociable.

¿Cuál es la enseñanza del salmo 131?

Así pues David más bien se convirtió en uno de los adoradores por excelencia de la palabra, siendo un gran ejemplo hasta nuestros días, y aunque innumerables veces se equivocó y decepcionó al Padre, su corazón siempre estuvo dispuesto a ser moldeado, enseñado y preparado para toda buena obra, por lo que el eterno continuó agradado por la pureza y sencillez que había en este hombre para recibir de parte de DIOS cada una de las bendiciones, y multiplicarlas en ejemplo y vidas impactadas por la maravillosa gracia y poder que había en sus vidas. Lo más importante es que no se conformó y siempre quiso más de su presencia en su vida.

El salmo 131 enseña que esta es la clase personas que el Padre celestial dese que se levante en medio de una sociedad totalmente divorciada de los principios y hoja de ruta que ha sido puesta desde el cielo para vivir una vida de bendición y rendición al rey de reyes de reyes y señor de señores, desechado todo lo que nos separa de su gloria para direccionarnos a la meta.

Confiando en Dios como un niño – Salmo 131

En este sentido el Padre celestial está interesado en cada uno de nuestros corazones que es lo único que siempre prevalecerá en nuestras vidas, para prepararnos para toda buena obra como parte de sus escogidos. DIOS es el caballero por excelencia y solo entrará hasta donde le dejemos pasar, pero él quiere entrar a todas las áreas de nuestras vidas, porque el busca un corazón humillado a su presencia donde él pueda tener la libertad de habitar para moldear lo que esté desalineado y prepararnos para cada una de las victorias del porvenir, por lo que nos llama a dejarnos dirigir por su mano de gloria para nunca ser derrotados.

Salmo 131
Puntúa este artículo


Quizá te interese