Salmo 148



¿Cuál es el salmo 148?

1 ¡Aleluya!

Alaben al Señor desde el cielo,

alábenlo en las alturas;

2 alábenlo, todos sus ángeles,

alábenlo, todos sus ejércitos.

3 Alábenlo, sol y luna,

alábenlo, astros luminosos;

4 alábenlo, espacios celestiales

y aguas que están sobre el cielo.

5 Alaben el nombre del Señor,

porque él lo ordenó, y fueron creados;

6 él los afianzó para siempre,

estableciendo una ley que no pasará.

7 Alaben al Señor desde la tierra,

los cetáceos y los abismos del mar;

8 el rayo, el granizo, la nieve, la bruma,

y el viento huracanado que obedece a sus órdenes.

9 Las montañas y todas las colinas,

los árboles frutales y todos los cedros;

10 las fieras y los animales domésticos,

los reptiles y los pájaros alados.

11 Los reyes de la tierra y todas las naciones,

los príncipes y los gobernantes de la tierra;

12 los ancianos, los jóvenes y los niños,

13 alaben el nombre del Señor.

Porque sólo su Nombre es sublime;

su majestad está sobre el cielo y la tierra,

14 y él exalta la fuerza de su pueblo.

¡A él, la alabanza de todos sus fieles,

y de Israel, el pueblo de sus amigos!

¡Aleluya!

Exhortación a la creación, para que alabe a Dios

El salmo 148 es una declaración de adoración a DIOS por parte del salmista, inspirada en la creación de todo lo que nos rodea . Todo esto forma parte de una conducta que necesita ser cultivada, por cuanto el salmista cada día comprendía que necesitaba hacer más por presentarse aprobado en medio de su adoración. Este hombre sabía que más allá del sacrificio que podía estar haciendo para mantenerse santo y puro ante la presencia del Padre celestial, mucho más importante era la obediencia y la adoración, 2 principios que van tomados de la mano, para lograr establecer el reino de los cielos en las vidas.

La tierra en las manos de Dios

Si David, Salomón, entre otros personajes lo lograron, entonces el creador de los cielos y la tierra confía en cada uno de nosotros para ser esos verdaderos adoradores que busca el Padre celestial para establecer su obra en la tierra, y promover el mensaje de salvación, arrepentimiento y justicia divina.

¿Qué enseña el salmo 148?

Adorar no es otra cosa que una conducta celestial que se practica en rendición total a DIOS. Es aquel momento donde apartamos las cosas del yo interno y dejamos que el poder del Padre celestial tome control de nuestras vidas para lograr dejarnos guiar por sus designios e ir visualizando los cambios verdaderos que solamente son producidos por él; en pocas palabras es dejar de hacer las cosas que me agradan (mi voluntad), para disponerme a hacer las cosas que al Padre eterno le son importantes, todo ello como parte del plan divino que DIOS tiene para el cumplimiento de su palabra en la tierra.

El salmo 148 enseña que cada una de las personas que inician su vida en Cristo deben conocer el plan divino, con el cual dejarán una huella imborrable en la tierra, pero para poder descubrirlo se necesita desplegar una adoración y un nivel de intimidad importante con el señor, y es en esos momentos donde cada uno de nosotros necesitaremos definir nuestras prioridades, debido a que muchas veces pensamos en lo que se ve en el tiempo presente, pero muy poco pensamos en el mañana, en un mediano o largo plazo, y ante esta situación, el Padre eterno diseñó un plan divino para nuestras vidas en donde tiene estipulado qué haremos con las cosas que no ha entregado, sin embargo está en nosotros aceptar el reto que nos ha puesto para engrandecer su nombre en la tierra.

Las personas que lo aceptan, pasan a ser del escuadrón celestial en la tierra, ya además de ello, personas que no le temerán a lo difícil de las circunstancias porque tienen claro a quien adoran y a quién sirven. David tenía muy claro este concepto, y por eso pese a muchas fluctuaciones, logró llenar las botas de su asignación para convertirse en uno de los personajes de la palabra más recordados hasta el día de hoy por su humildad, adoración pero sobre todas las cosas sencillez.

Símbolo de la oración

Así como David lo entendió y practicó, la adoración es la llave que abre puertas a diferentes bendiciones que ni siquiera imaginamos, pero para ello es necesario aceptar el reto y disfrutar de las bendiciones que el Padre celestial tiene preparadas para los fieles.

Salmo 148
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