El sacramento del bautismo

252. ¿Con qué nombres se conoce el primer Sacramento de la iniciación?

1213-1216
1276-1277

El primer sacramento de la iniciación recibe, ante todo, el nombre de Bautismo, en razón del rito central con el cual se celebra: bautizar significa «sumergir» en el agua; quien recibe el bautismo es sumergido en la muerte de Cristo y resucita con Él «como una nueva criatura» (2 Co 5, 17). Se llama también «baño de regeneración y renovación en el Espíritu Santo» (Tt 3, 5), e «iluminación», porque el bautizado se convierte en «hijo de la luz» (Ef 5, 8).

253. ¿Cómo se prefigura el Bautismo en la Antigua Alianza?

1217-1222

En la Antigua Alianza se encuentran varias prefiguraciones del Bautismo: el agua, fuente de vida y de muerte; el arca de Noé, que salva por medio del agua; el paso del Mar Rojo, que libera al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto; el paso del Jordán, que hace entrar a Israel en la tierra prometida, imagen de la vida eterna.

254. ¿Quién hace que se cumplan estas prefiguraciones?

1223-1224

Estas prefiguraciones del bautismo las cumple Jesucristo, el cual, al comienzo de su vida pública, se hace bautizar por Juan Bautista en el Jordán; levantado en la cruz, de su costado abierto brotan sangre y agua, signos del Bautismo y de la Eucaristía, y después de su Resurrección confía a los Apóstoles esta misión: «Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19-20).

255. ¿Desde cuándo y a quién administra la Iglesia el Bautismo?

1226-1228

Desde el día de Pentecostés, la Iglesia administra el Bautismo al que cree en Jesucristo.

256. ¿En qué consiste el rito esencial del Bautismo?

1229-1245
1278

El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, mientras se invoca el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

257. ¿Quién puede recibir el Bautismo?

246-1522

Puede recibir el Bautismo cualquier persona que no esté aún bautizada.

258. ¿Por qué la Iglesia bautiza a los niños?

1250

La Iglesia bautiza a los niños puesto que, naciendo con el pecado original, necesitan ser liberados del poder del maligno y trasladados al reino de la libertad de los hijos de Dios.

259. ¿Qué se requiere para ser bautizado?

1253-1255

A todo aquel que va a ser bautizado se le exige la profesión de fe, expresada personalmente, en el caso del adulto, o por medio de sus padres y de la Iglesia, en el caso del niño. El padrino o la madrina y toda la comunidad eclesial tienen también una parte de responsabilidad en la preparación al Bautismo (catecumenado), así como en el desarrollo de la fe y de la gracia bautismal.

260. ¿Quién puede bautizar?

1256
1284

Los ministros ordinarios del Bautismo son el obispo y el presbítero; en la Iglesia latina, también el diácono. En caso de necesidad, cualquiera puede bautizar, siempre que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Éste derrama agua sobre la cabeza del candidato y pronuncia la fórmula trinitaria bautismal: «Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

261. ¿Es necesario el Bautismo para la salvación?

1257

El Bautismo es necesario para la salvación de todos aquellos a quienes el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento.

262. ¿Hay salvación posible sin el Bautismo?

1258-1261
1281-1283

Puesto que Cristo ha muerto para la salvación de todos, pueden salvarse también sin el Bautismo todos aquellos que mueren a causa de la fe (Bautismo de sangre), los catecúmenos, y todo aquellos que, bajo el impulso de la gracia, sin conocer a Cristo y a la Iglesia, buscan sinceramente a Dios y se esfuerzan por cumplir su voluntad (Bautismo de deseo). En cuanto a los niños que mueren sin el Bautismo, la Iglesia en su liturgia los confía a la misericordia de Dios.

263. ¿Cuáles son los efectos del Bautismo?

1262-1274
1279-1280

El Bautismo perdona el pecado original, todos los pecados personales y todas las penas debidas al pecado; hace participar de la vida divina trinitaria mediante la gracia santificante, la gracia de la justificación que incorpora a Cristo y a su Iglesia; hace participar del sacerdocio de Cristo y constituye el fundamento de la comunión con los demás cristianos; otorga las virtudes teologales y los dones del Espíritu Santo. El bautizado pertenece para siempre a Cristo: en efecto, queda marcado con el sello indeleble de Cristo (carácter).

264. ¿Cuál es el significado del nombre cristiano recibido en el Bautismo?

2156-2159
2167

El nombre es importante porque Dios conoce a cada uno por su nombre, es decir, en su unicidad. Con el Bautismo, el cristiano recibe en la Iglesia el nombre propio, preferiblemente de un santo, de modo que éste ofrezca al bautizado un modelo de santidad y le asegure su intercesión ante Dios.

El bautismo y la guía de los padres

El sacramento del bautismo marca la inserción de un nuevo hijo de Dios en la gran familia católica, la familia de los creyentes. Es un acto en el que se marca su inicio en la Iglesia universal junto a sus hermanos en Cristo, bajo la tutela del padre y la guía del Espíritu Santo.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo ese pequeño ser que ha sido confiado a este mundo pasa a ser hijo de Dios por la voluntad manifiesta de sus padres, quienes reafirman su fe y se comprometen a guiar, junto a los padrinos, el camino de este nuevo cristiano.

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Un compromiso de fe

El bautismo no es un mero acto social, es un sacramento de la iglesia que representa el compromiso de los padres y padrinos para guiar al hoy infante por el camino del cristianismo, de enseñarle la palabra de Dios y sus mandamientos; así como la doctrina de la iglesia Católica.

En este sentido, es deber de los padres educarlos en la fe, enseñarles a rezar y mantenerlos en el sendero hacia la vida eterna.

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La alegría del bautismo

Llevar a su pequeño hacia la pila bautismal es un acto e profunda alegría para una familia cristiana. Además de ser una gran responsabilidad, este acto marca el inicio de una relación íntima entre ese pequeño ser y Dios Padre. Así como con Jesús se abrieron los cielos al momento de su bautismo, este día de júbilo para la familia cristiana los cielos se abren para bendecir esta nueva criatura y darle la bienvenida a la gran familia de la Iglesia.

El agua bendita sobre la cabeza del infante sella esa estrecha relación que durará toda la vida y regirá el camino de este nuevo miembro de la Iglesia.



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