El Muro de los Lamentos



No solo para los fieles creyentes y practicantes de la religión judía el Muro de los Lamentos resulta maravilloso y monumental. Esta construcción es visitada por millones de turistas diariamente con la intención de observarlo personalmente y no mediante libros e imágenes. De hecho, muchos de ellos atestiguan haber vivido una experiencia realmente inspiradora que los llenó de paz.

Dice la leyenda que luego de varios ataques sufridos por los babilonios, quienes destruyeron el Templo principal, los judíos establecieron una promesa y han rezado frente a este muro durante dos mil años, atribuyéndole a este lugar las características de ser el más sagrado de la Tierra dentro de los accesibles, ya que, por su lado, la Explanada de las Mezquitas se llevaría el primer lugar en cuanto a santidad se refiere.

Templo sagrado

El Muro de Los Lamentos es, indiscutiblemente, atribuido con varias razones que lo hacen sagrado. Una de ellas es que este es la única “abertura” del Templo Sagrado en Jerusalén, el cual fue destruido en el año 70 después de Cristo. Asimismo, el Templo era considerado el principal medio que transmitía divinidad al mundo.

Representa a Dios

Este muro también representa el recuerdo fijo de que Dios existe, así como también simboliza al pueblo judío, el cual nunca será destruido: es fuerte y podrá sobrellevar cualquiera de los retos que se presenten durante su vida terrenal. Además, este es un lugar para orar por la redención, recibiendo a los peregrinos tres veces al día. En el pasado, los mismos viajaban tres veces al año hacia Jerusalén luego de que fuese liberado del yugo árabe que duró 19 años, específicamente de los años 1948 a 1967.

Cada religión tiene sus creencias, mitos y objetos de adoración. En el caso de los judíos, este muro representa mucho más que una compilación de piedras labradas.

El Muro de los Lamentos
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