Día 3 Celo de San Judas Tadeo

 

Sabemos que debemos darle un giro a nuestra vida y tratar en lo posible de seguir los designios de Dios con nosotros, pero es algo que no queremos aceptar y nos cuesta gran esfuerzo, pues poco entendemos lo favorecidos que somos al tener a Dios en nuestras vidas.

Seguir el ejemplo que nos trazó San Judas Tadeo, es por donde podemos empezar. Amando a nuestro Padre y buscando nuestra salvación, pues de lo contrario nos perderemos este regalo divino que se nos prometió, donde la eternidad al lado de Dios, será la más linda recompensa, viviendo con su presencia eterna.

A continuación el celo de San Judas Tadeo, tercer día:

El cuidar y querer que todas las almas se salven, es la muestra más clara del verdadero amor a Jesucristo, un amor que sin duda propaga fielmente San Judas Tadeo, algo que hizo por la gloria de Nuestro Padre y predicando su evangelio, llegando a todos los rincones, sin ninguna discriminación, ni distinción. Todos somos dignos de escuchar la palabra de Dios.

En Persia sin temor alguno y armado por el amor tan grande que le manifestaba a Jesús, padeció San Judas Tadeo dando su sangre y su vida, un glorioso martirio que sin duda lo ató más al buen y amado Jesús.

También está consagrado Santo, nos deja un mensaje claro y directo, indicándonos que en algún momento pueden aparecer hombres impíos  con pasiones bajas y mezquinas, que solo buscan distraernos y conducirnos por el mal camino, un camino que debemos rechazar, pues no está apegado a las leyes de Dios y por lo tanto busca separarnos de su manto santo.

El celo por la gloria de Dios y la salvación de nuestros hermanos, es algo que debemos imitar de San Judas Tadeo, con nuestro ejemplo de vida, una vida que sigue la doctrina de Jesús.

 

En este tercer día, concluimos nuestra reflexión con un Padre Nuestro y una Ave María, pidiendo que nos ayuden a ser fieles a Dios y leales a su amor divino.

 

 

 

 

 



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