Salmo 114



¿Cuál es el salmo 114?

¡Aleluya!

1 Cuando Israel salió de Egipto,

la familia de Jacob, de un pueblo extranjero,

2 Judá se convirtió en su Santuario,

la tierra de Israel fue su dominio.

3 El Mar, al verlos, huyó,

el Jordán se volvió atrás;

4 los montes saltaron como carneros

y las colinas, como corderos.

5 ¿Qué tienes, Mar? ¿Por qué huyes?

Y tú, Jordán, ¿por qué te vuelves atrás?

6 Montes, ¿por qué saltan como carneros,

y ustedes, colinas, como corderos?

7 Tiembla, tierra, delante del Señor,

ante el rostro del Dios de Jacob,

8 el que convierte las rocas en estanques,

y los peñascos en manantiales.

Las Maravillas del Éxodo

EL salmo 114 nos narra uno de los acontecimientos más importantes en la historia del pueblo de Israel, es decir los pueblos de dios, y ese acontecimiento es el éxodo, que es decir la salida del pueblo de Israel de Egipto hacia la tierra prometida por el señor. Al igual que el salmo 115 este se identifica por tener un estilo muy variado y contenido con diferentes aspectos. Estos salmos (el 114 y 115) fueron unidos en diferentes versiones.

Israelistas yendo hacia la tierra prometida

El salmo 114 habla de los ídolos y de Dios, este es relativamente corto, tiene solo ocho versículos. Esta oración puede ser considerada como un himno Pascual que recita las maravillas del Éxodo de forma vigorosa y nueva. Además de su contenido, este presenta todas los indicios de ser una escritura muy antigua, y pueda que su composición date de los años antes del exilio babilónico. En algunos fragmentos se puede aludir los portentos de Yahvé, como cuando logró liberar a Israel de la esclavitud faraónica. Se piensa que este salmo pudo haber sido solo una parte fraccionada de uno de los cánticos para alabar las obras de Señor y sus providencias a favor de su pueblo antes de crearse como nación.

¿Cuándo podemos aplicar este salmo?

Igualmente este salmo lo podemos aplicar al camino que el pueblo de dios recorre desde su encuentro con el señor, analizándolo y explicándolo en nuestra vida. Dios tenía preparada una tierra que fluía leche y miel para su pueblo, pero para dársela tenía que rescatarlos de la esclavitud de Egipto. He ahí cuando envía a su siervo moisés como el libertador del pueblo. La salvación y vida eterna tenía el señor preparada para todos, pero para poder recibirla tendrían que salir de egipcio, es decir del mundo de donde proviene y existe toda clase de maldades y de pecados en el cual antes vivíamos.

El señor mando mandó a Moisés a construir un tabernáculo para habitar entre ellos. Ya no era más un Dios lejano sino un Dios que habitaba en medio de su pueblo. Al momento de que Israel saliera de Egipto el mar rojo se dividió en dos el pueblo de Israel siguió hacia adelante, justo cuando estaban por entrar a la tierra prometida el Jordán volvió atrás y el pueblo de Israel siguió siempre hacia adelante. Así fue como Jerusalém logró nacer como nación entre todas las demás luego de ser liberado de la vida de esclavos de faraones, desde entonces esa sociedad se ha convertido en un santuario que le pertenece a Yahvé.

Jerusalém

Cuando se habla de que los montes dieron saltos de alegría es para representar los cambios cósmicos que siguieron de la promulgación de la Ley en el Sinai. El mensaje dejado en este salmo es que en la vida de un cristiano pueden haber dificultades tan grandes como el mar rojo, o como el río Jordán, pero siempre se debe seguir hacia adelante, siempre se debe pasar en medio de la prueba confiando en el señor (Salmo 84:6/ Hebreo 10:39).

Salmo 114
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