Principales características de las bienaventuranzas

Este es uno de los temas más hermosos ya que las bienaventuranzas fueron declaraciones de bendición dichas por el mismo Jesús, estas son ochos y se encuentran al principio del Sermón del Monte en (Mateo 5:3-12). Cada una de ellas inicia claramente con la frase “Bienaventurados los. . .”aun se encuentran en discusión sobre cuántas bienaventuranzas son con exactitud. Algunos dicen que son siete, otros hablan de nueve o diez bienaventuranzas, pero el número real parece ser ocho se puede ver en (los versos 10-12 de Mateo 5 ).

La palabra griega traducida quiere decir “benditos” (o bienaventurados) esto quiere decir “bienestar espiritual.” Claramente se está refiriendo al profundo gozo del alma. Los que experimentan la primera parte de una bienaventuranza (llanto, pobreza, mansedumbre, sed de justicia, hambre, misericordia, pureza, persecución y pacificadores).

También tienen que experimentarán la segunda parte las cuales se refieren; (al reino de los cielos, la tierra por heredad, consuelo, saciedad, ver a Dios, misericordia ser llamados hijos de Dios, y lo más importante ser herederos del reino de los cielos). Cabe destacar que los bienaventurados cuentan con la grata participación en la salvación y sobretodo en la entrada al reino de Dios.

La Iglesia Católica nos enseña en el catecismo que en “las bienaventuranzas” se encuentra la clave de la predicación de Jesús. Con el uso de ellas Jesús recoge las promesas realizadas al pueblo elegido (Abraham); y las va perfeccionando no sólo a la posesión de una tierra prometida, sino también al Reino de los cielos.

En las bienaventuranzas podemos ver el rostro de Jesucristo ya que describen su caridad, gloria, Pasión y Resurrección; estas sirven para iluminar las acciones y actitudes de la vida de un creyente. En pocas palabras son promesas paradójicas que contienen la esperanza en los momentos de dificultades.

Características de las bienaventuranzas

  • Las bienaventuranzas recogen y perfeccionan las promesas de Dios desde Abraham ordenándolas al Reino de los cielos. Responden al deseo de felicidad que Dios ha puesto en el corazón del hombre.
  • Las bienaventuranzas nos enseñan el fin último al que Dios nos llama: el Reino, la visión de Dios, la participación en la naturaleza divina, la vida eterna, la filiación, el descanso en Dios.
  • La bienaventuranza de la vida eterna es un don gratuito de Dios; es sobrenatural como también lo es la gracia que conduce a ella.
  • Las bienaventuranzas nos colocan ante opciones decisivas con respecto a los bienes terrenos; purifican nuestro corazón para enseñarnos a amar a Dios sobre todas las cosas.
  • La bienaventuranza del cielo determina los criterios de discernimiento en el uso de los bienes terrenos en conformidad a la Ley de Dios.



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