Jesús Vs. La Santísima Trinidad



Normalmente, los cristianos hablan de Jesús, como Dios, sin ningún acompañamiento de otras dos figuras presentes en el misterio de su divinidad: el Padre y el Hijo. Casi pareciera una desestimación de estas dos personas que más bien, son nombradas una y otra vez por Jesús mientras predicó.

Lo que conocemos y lo que no

Si hablamos en términos totalmente humanos, Jesús es la persona de la Trinidad que hemos experimentado con figura humana; su existencia está probada, pues existen los registros históricos pertinentes realizados por el Imperio Romano.

Sin embargo, Jesús nombra al Padre, su Padre Dios. Igualmente al Espíritu Santo, especialmente cuando se refiere al consolador, al acompañante que se quedará con los discípulos tras su partida al cielo.

Entonces, si apenas se conoce la figura de Jesús, ¿cómo se puede saber o reconocer la presencia de esas otras dos personas, al menos en los pasajes de la Biblia?

Algunos momentos importantes en que se revela la Trinidad

Lo más llamativo de la Trinidad es que, Jesús, durante el antiguo testamento, es una promesa. No se especifica que ya existiese o que realmente sería un hombre. Así que en el antiguo testamento, se sabe de la existencia del Padre porque elige al pueblo israelí, lo lleva a la tierra prometida y establece con ellos alianzas.

El Espíritu Santo, por su parte, aparece cada vez que se habla de la inspiración de los profetas, de los signos espirituales y en el momento de la creación, cuando el Padre le da vida al hombre.

En el nuevo testamento, la Trinidad aparece totalmente al momento de la anunciación, en el bautizo de Jesús en el río Jordán y en el momento de la transfiguración.

¿Es entonces la Trinidad o sólo Jesús el centro de la cristiandad? Jesús es relevante y es quien materializa las promesas que Dios hace al pueblo de Israel. Pero la Trinidad, que es Dios completamente, es su mayor dogma de fe.

Jesús Vs. La Santísima Trinidad
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