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La conversión de San Pablo. Santo del día 25 de enero


La Iglesia Católica celebra cada 25 de enero la fiesta de la conversión de San Pablo, que está narrada en la Biblia y que representa lo maravilloso de Dios.

Una conversión increíble

La historia se encuentra en el libro de los Hechos de los Apóstoles, donde se sabe que Pablo, que entonces se llamaba Saulo, se convirtió al cristianismo en su camino a Damasco.

Saulo provenía de Tarso, y pertenecía a la casta de los fariseos. Al haber nacido en esa ciudad grecorromana tenía la categoría de ciudadano romano, y al ser judío estuvo escondiendo su condición por muchos años.

Era un hombre celoso y se oponía con vehemencia a aquellos que profesaban adorar a un hombre que fue crucificado, que eran los cristianos, por eso se dedicó a perseguirlos y a enjuiciarlos e incluso ejecutarlos.

Un día, iba Saulo hacia Damasco, y fue derribado del caballo por causa de un resplandor que provenía del cielo y que brilló sobre él. Oyó una voz clara y fuerte que le decía: «Saulo ¿por qué me persigues?». Era el mismísimo Señor Jesucristo que le estaba hablando.

Cambio de vida

Conversion de san pablo 25 enero

Saulo quedó ciego y en ese tiempo se hospedó en casa de un amigo judío. Ananías, siervo fiel del Señor, fue encomendado para ir adonde estaba Saulo, y por medio de su intercesión recuperó la vista.

Desde ese momento, Saulo se convirtió al cristianismo, y cambió su nombre a Pablo, se bautizó y comenzó a predicar el Evangelio de Dios.

Fue escogido por Dios como uno de sus principales instrumentos para la conversión de multitudes, y vivió un periodo muy fructífero de su vida donde se encargó de redactar varias cartas y motivar a las iglesias a continuar en la fe.

Sus restos descansan en la Basílica de San Pablo Extramuros, el segundo templo más grande del mundo.