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San Ambrosio de Milán. Santo del día 7 de diciembre.


San Ambrosio de Milán. Fue doctor y destacado obispo de Milán, además de un muy importante teólogo y orador, defendió valerosamente la libertad de la Iglesia y la recta doctrina de la fe en contra de los arrianos y se ha convertido en el santo que celebramos el día 7 de diciembre.

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San Ambrosio nació en Tréveris y procedía de una noble familia cristiana, aunque no estaba bautizado. Asus 30 años de edad, sería nombrado gobernador de todo el norte de Italia, teniendo entonces su residencia en Milán. Posterior a eso, llegaría al puesto de Obispo de la misma ciudad gracias al clamor popular, aunque nuestro santo se negaría a ocupar el puesto en un principio, ya que él no era sacerdote para entonces, pero el mismo Emperador mandaría un decreto de que San Ambrosio debía tomar ese cargo.

Se dedicaría entonces a leer por horas y días, estudiando fervientemente las Sagradas Escrituras hasta finalmente comprenderlas de una manera sin igual. Recibiría el sacramento del bautismo y del orden, siendo ordenado diácono y sacerdote, con lo que ya no tendría ningún tipo de impedimento para su consagración episcopal.

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Al llegar a obispo, San Ambrosio iría adquiriendo grandes conocimientos teológicos. Además del estudio, practicaba también la meditación y la Escritura, prácticas que le ayudarían en su futura actividad: la predicación, actividad que utilizaba igualmente de provecho para sus conocimientos de retórica y griego.

Este santo que además era sabio, compuso muy bellos libros donde explicaba la Santa Biblia, y aconsejaba sobre métodos prácticos para progresar en la vida hacia la santidad. Se habría hecho especialmente famoso cuando compuso acerca de la virginidad y la pureza. También sería experto en resolver problemas entre los enemistados, por lo que muchas veces, era llamado del alto gobierno para servir como embajador y obtener la paz con los que deseaban la guerra.

San Ambrosio muere el día 4 de abril del año 397. Moriría plácidamente y exclamaría: “He tratado de vivir de tal manera que no tenga que sentir miedo al presentarme ante el Divino Juez.”

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