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San Simeón de Jerusalén. Santo del día 18 de febrero.


San Simeón. Obispo y mártir, fue uno de los primeros cristianos de la historia, habiendo recibido el espíritu santo durante el pentecostés. Fue el segundo obispo de la ciudad de Jerusalén, defendió con valentía su fe cristiana y entregó su vida, sin renunciar a sus convicciones, muriendo crucificado, al igual que Jesús. Es el Santo que conmemoramos el 18 de febrero.

san simeón

San Simeón, se presume nacido en la región Palestina de Nazaret, hacia la primera mitad del siglo I. Su padre, conforme se desprende del libro de los hechos de los apóstoles, era hermano de San José, padre terrenal de Jesús y su madre, era hermana de María la virgen, por lo que la historia cristiana y las sagradas escrituras, colocan San Simeón como primo hermano de Jesús de Nazaret y uno de los primeros en recibir la fe cristiana y profesarla.

Este cristiano primigenio, fue designado sucesor del Apóstol Santiago, como obispo de Jerusalén. La vida de San Simeón trascurrió en tiempos muy turbulentos para la historia de los territorios donde se desarrolló el cristianismo desde el siglo I.

Las guerras civiles y los ataques a las primeras poblaciones convertidas al cristianismo obligaron a San Simeón a huir en varias oportunidades ya que, entre otras amenazas, decretos de los gobernadores Vespasiano y Domiciano, constreñían a matar a todos los descendientes de la tribu de David, entre los que se encontraban San Simeón y el mismo Jesús.

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Alrededor del año 110, en plena persecución a los cristianos por parte del emperador Trajano, San Simeón fue denunciado, no solo como ferviente cristiano, sino por su herencia como sucesor de la tribu de David, por lo que su destino no fue otro que la cárcel y su condena a muerte, pasando indefectiblemente por la tortura y crucifixión a manos de Atico, gobernador de Roma.

San Simeón, contado ya con una edad bastante avanzada, soportó con serenidad y valor el suplicio que para el representó semejante tortura, entregando su alma a la voluntad de Dios, valiendo para él la corona del martirio, siendo elevado a la santidad como padre cristiano.