Noticias cristianas

Santa Genoveva de París. Santo del día 3 de enero.


Santa Genoveva de París. Fue una santa mujer nacida Nanterre, Francia, hacia el año 423. Hablar de su vida, es dar testimonio fiel de una existencia bendecida y consagrada por entero a la santidad. Es la santa que conmemoramos el 3 de enero.

santa genoveva de parís

Santa Genoveva de París, nació en la aldea de Nanterre, cerca de París. Hija de padre romano y madre presumiblemente griega, su infancia transcurrió rodeada del conocimiento de la vida de los santos, que su padre, de nombre Severo, solía contarle cada noche, despertando en ella un especial interés en la vida de los santos y fortalecía su vocación de entrega cristiana.

En una ocasión en la que los obispos Germano y Lupo, visitaron su aldea, enviados por el Papa Celestino I, Santa Genoveva, motivada como siempre por su amor a Cristo y a la iglesia, acudió a su encuentro. Fue entonces cuando el obispo Germano, notó una luz milagrosa en la frente de la santa niña, a lo que el santo padre se le acercó besando su frente, augurado para ella una vida de santidad y de grandes hazañas espirituales.

Desde entonces, la vida de Santa Genoveva de París transcurrió entre momentos de verdadera vocación, acciones de caridad y milagros, que la llevaron a París, donde se consagró como religiosa, auspiciada por Flaviano, obispo de París.

santa genoveva de parís

Muchos fueron los milagros que le fueron atribuidos a esta Santa Mujer, entre los cuales destaca, el haber salvado París de la invasión de los hunos, por parte del ejército de Atila, cuando el obispo Flaviano, ante esta invasión pidió la intervención divina, a lo cual Santa Genoveva de París, mediante palabras de valor y arrojo hacia los habitantes de París, los alentó a resistir la invasión que, milagrosamente fue evitada, siendo Atila posteriormente derrotado.

Santa Genoveva de París, es reconocida por haber fundado el primer convento femenino de París. Falleció en el año 512, siendo, hasta nuestros días, considera patrona de Paris, ciudad en la cual, además de consagrar su ayuda y entrega cristiana, obró allí milagros que pusieron de manifiesto su santidad, vaticinada desde que era una niña.