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San Tomás Becket. Santo del día 29 de diciembre.


San Tomás Becket. Fue un arzobispo y canciller inglés, quien ocupó importantes cargos eclesiásticos y políticos, durante el reinado de Enrique II de Inglaterra. Es el Santo que conmemoramos el 29 de diciembre.

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San Tomás Becket, nacido en Londres en 1118, provenía de una familia noble y de tradición religiosa cristiana. Su desempeño como clérigo fue durante el reinado de Enrique II, quien, por tradición normanda, era una casta de reyes que pretendían acumular bajo si, todo el poder terrenal, no solo en política sino también en la Iglesia.

Esa Tradición monárquica, traería inconvenientes a Tomás, quien, por sus funciones y destacada acción religiosa, fue designado, aun cuando él lo rechazaba, arzobispo de Canterbury, debiendo realizar actividades diplomáticas además como canciller.

Como cristiano y fiel seguidor de la doctrina religiosa, debía obediencia al Papa, motivo por el cual, al momento de ser propuesto como arzobispoSan Tomás Becket sentenció que lamentaba pensar que su nombramiento como arzobispo, causaría la ruptura de su amistad e incluso su lealtad al Rey.

Esta sentencia de San Tomás Becket fue profética, ya que, el Rey Enrique II, creyendo en su primado como defensor de sus intereses de poder absoluto, propuso una constitución para el año 1164, en la que planteaba su independencia total de Roma.

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San Tomás Becket, como cristiano, procuró un punto de conciliación con el deseo del Rey, pero la Asamblea decide enjuiciarlo por lo que debió huir a Francia, iniciándose en su contra, una persecución, que trae, además, confiscación de propiedades eclesiásticas, así como una serie de conflictos diplomáticos entre Roma, Francia e Inglaterra.

Tras presiones y mediaciones que perecieron llevar a término el conflicto, San Tomás Becket, regresa a Inglaterra, pero continúan las asperezas con la monarquía. Fue entonces cuando el 29 de diciembre de 1170, y tras una infeliz sentencia pronunciada por Enrique II de librarse de ese “sacerdote revoltoso” fue vilmente asesinado en la catedral de Canterbury.