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Cristianos enviados a campamentos de «reeducación» por dictadura china


Noticias Cristianas. En los últimos meses, la dictadura china ha decidido enviar a por lo menos más de 100 cristianos de la región Autónoma de Uigur de Xinjiang, a unos campamentos de “reeducación” o también conocidos como “centros de estudio” o “centros de transformación mental” donde se les enseña a los fieles la ideología comunista.

dictadura china

Centros de ‘transformación mental’ de la dictadura china, impartirán ideología comunista a cristianos

La gran mayoría de los fieles detenidos en china, son pertenecientes a un grupo minoritario étnico uigur, el cual profesa principalmente la religión islámica. En los últimos años, estos miembros pertenecientes al grupo uigur, se han convertido en los principales objetivos de la campaña “antiterrorista” de la dictadura china, la cual ha sido dirigida para reprimr tanto a los grupos separatistas, como a los militantes islamistas.

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Pero aun así, aquellos que se han convertido al cristianismo, mayoritariamente aquellos que pertenecen al protestantismo evangélico, también han sido objetivo de esta represión y enviados por la dictadura china a los campamentos de “reeducación”.

Cristianos detenidos por dictadura comunista, desconocen su regreso a casa

Según ha informado World Watch Monitor, aquellos cristianos que han sido detenidos a la fuerza por la dictadura china,  han sido enviados a estos campamentos de “reeducación” sin saber cuándo regresarán. La mayoría ha estado ahí durante un mes, otros medio año e incluso más tiempo. Numerosas familias cristianas han quedado desechas pues han sido privados de un padre o una madre, o incluso ambos son enviados para “reeducarse”.

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«No sé dónde está mi esposo ahora, pero creo que Dios todavía lo usa en las prisiones o los campos. A veces me preocupa que no tenga suficiente ropa para mantenerse caliente en la prisión«, expresó la esposa de uno de los detenidos.

Para la comunidad cristiana de esa región, el precio de elegir la libertad de su fe, es particularmente alto. «Siento que vivo en una gran prisión», dijo un cristiano que reside actualmente en esta ciudad.